Ethics as Code
Lo que exigimos a los demás, nos lo imponemos a nosotros con más dureza. La ética no es un discurso, sino código: nuestras reglas éticas están escritas en cada línea de código —verificables, auditables, exigibles— no las promesas huecas de los vendedores de humo. Antes de entregar una certificación, nos aseguramos de cargar nosotros mismos con las menores faltas éticas posibles, en nuestra forma de pensar, programar y juzgar. La perfección no existe; el discernimiento de nuestros equipos es permanente.